Nuevo relato: Un cuento moderno

El relato de febrero, el mes del amor, ha surgido en una conversación entre amigos.

Por lo visto, los tiempos cambian, la vida se ha acelerado y los jovenes ya no tienen tanta paciencia.

Con todo, ¿quién no sueña todavía con vivir un amor de cuento?

Aunque las princesas, afortunadamente, ya no son lo que eran….

Un cuento moderno

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Nuevo relato: A la cazuela.

Dice el refrán: “Todo lo que corre, nada o vuela, a la cazuela”.

Mi relato de este mes es un grito de atención hacia todos los animales que dan su vida por nosotros. Están ahí, en nuestros platos, pero ya no los vemos. No los valoramos, no se lo agradecemos, no los respetamos.

Estamos en lo más alto de la cadena alimentaria y eso debería hacernos más responsables, no más sanguinarios.

 

A la cazuela

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Nuevo relato: El presunto

El relato de este mes es mi aportación al 25N, Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer.

Una llamada de atención, una denuncia al enorme despropósito que estamos viviendo últimamente. Tal vez siempre ha sido así, pero ahora es más visible que nunca y ya no nos callamos.

Cuando se produce una agresión, el dolor no acaba ahí. Se replica un millón de veces. En casa, en la calle, en las ambulancias, en los hospitales, en las comisarias, en los juzgados, en los periodicos… Siempre juzgadas, siempre acosadas, siempre culpables.

Todos los titulares de la imagen son reales y actuales.

Simplemente, no es tolerable.

El presunto

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Nuevo relato: Un día de la mujer cualquiera

El relato del mes de marzo gira, cómo no puede ser de otra manera, entorno al Día de la Mujer. El 8 de marzo. Día en el que, hasta hace bien poco, se celebraba que había mujeres que se podían llamar trabajadoras porque percibían un sueldo.

Pero las mujeres hemos currado mucho siempre. Siempre hemos sido trabajadoras, aunque nuestro esfuerzo haya quedado oculto de puertas para adentro, aunque no haya sido valorado ni remunerado. Cambió el nombre, se eliminó el “trabajadora”, y también la idea de que se trata de una celebración.

No estamos celebrando nada. Nos estamos quejando, reivindicando, alzando la voz, porque estamos hartas de ser continuamente cuestionadas, de no poder decidir sobre nuestros cuerpos, de ser tratadas como objetos, de vivir con miedo, de ser silenciadas, acosadas, menospreciadas, ninguneadas, insultadas,  maltratadas, mutiladas, recluidas, ocultadas, raptadas, esclavizadas, vendidas, violadas, asesinadas.

Por ello, mañana pararemos, para que se note nuestra ausencia, para que se nos dé valor. Y recorreremos las calles para recordar que, lo que asumimos como normal porque siempre ha sido así, se puede y debe cambiar, que no es justo, que no es humano. Que las mujeres somos personas.

Marcharemos para que no sea necesario un 8 de marzo.

Un día de la mujer cualquiera

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